jueves, 12 de diciembre de 2013

MI VIAJE A MÉXICO





Siempre me ha gustado viajar mucho, conocer gentes, nuevas costumbres, monumentos, y no sé cuantas cosas más.
Hace unos cuantos años, nos invitaron (bueno, a mí no, fue a Manolo) a visitar    México D.F. para asistir a unas jornadas de trabajo que se celebraban en La Universidad Iberoamericana y en La Universidad  Pontificia. El viaje era larguísimo y según nos contaban la inseguridad llegaba al máximo.
No nos hacíamos el ánimo y dijimos que no.
Al siguiente año, más de lo mismo, y así durante cinco años. Este año por fin decidimos ir (aunque yo no quería por tener más miedo que vergüenza).
Estuvimos quince días y después de esta experiencia mañana mismo volvería a ir.
Me encontré con una gente encantadora, amable (salvo algún caso aislado), una tierra monumental, visitamos sitios de ensueño que ya os cuento. Las jornadas de trabajo versaban sobre “Los jesuitas: expulsión, desaparición y retorno a México”. Muy, muy pero muy interesantes. La actuación de Manolo (no porque sea mi marido) fue magnífica, dejó el pabellón español bien alto. ¡Ah! Se me olvidaba algo que, por no estar habituada a estas altas esferas, me causó mucha ilusión ¡FUIMOS INVITADOS Y RECIBIDOS POR EL CÓNSUL ESPAÑOL EN MÉXICO! Ahí es ná. La verdad es que resultó una recepción entrañable ya que solamente íbamos seis españoles. Bueno la señora del embajador, pegó la hebra y no me soltó en todo el acto.
Ya después de los tres días de jornadas quedamos libres de compromisos y nos dedicamos a recorrer los pueblos más cercanos. Allí todo está lejos, cuando digo pueblos más cercanos me refiero a dos horas de autobús.
Recuerdo en una excursión que hicimos, con los alumnos del antiguo 8º allá por los años 1998 ó 99, fuimos a visitar el Acueducto de Segovia, nos quedamos impresionados ante tal monumento, del ingenio de la construcción y de su conservación. Pues eso no es nada con la impresión del Acueducto de Tepotzotlán (bueno en México encuentras nombres como este donde la tzlc van juntas y no sabes ni como pronunciarlos).
“Se encuentra al norte del Estado de México, entre montañas, es el acueducto más grande de América Latina. Su edificación data del siglo XVIII por los frailes jesuitas que se proponían con esta construcción llevar agua al colegio de Tepotzotlán.
Esta obra estuvo a cargo del padre Santiago Castaño, quien no la concluyó a causa de la expulsión de los jesuitas en 1767. Casi un siglo después fue terminada por Don Manuel Romero de Terreros, III Conde de Regla.
Este monumento tiene unos 62 metros de altura y 430 de longitud, lo forman 43 arcos distribuidos en cuatro niveles”
Otro lugar precioso, por su grandiosidad es Teotihuacan,  de la época prehispánica, con sus impresionantes: Pirámide del Sol, Pirámide de la Luna y la Calzada de los Muertos. Os aseguro que hay que verlo para creerlo. Paseamos por la Calzada de los Muertos que se llama así debido a que allí enterraban a los “ricos”.
La pirámide del Sol tiene un escalón por día del año. Desde abajo no parece gran altura y por lo tanto me arriesgué y subí. No puedo expresar las sensaciones que experimentas desde allá arriba. Parecía que podía tocar el cielo con las manos, que era la reina del universo, la emoción no me dejaba pensar que tenía que bajar, que Manolo estaba abajo esperándome. Hacía un frío que cortaba la respiración pero creo que ni eso me importaba.
Cuando bajé, Manolo estaba con un grupo de gente que habían ido por su cuenta y cuál fue mi sorpresa que al estar a la altura de ellos empezaron a aplaudirme porque decían que era muy valiente por haber subido hasta arriba. Yo pensé que una cosa así había que vivirla y no que te la contara nadie.

Bueno acabo poco más como empecé: Mañana mismo volvería a México, aunque esta vez empezaría por Veracruz.
NOTA:  El párrafo entrecomillado sobre las características del Acueducto de Tepotzotlán han sido extraídos de la Agenda Cultural del Instituto Nacional de Antropología e Historia de México

3 comentarios:

  1. ¡Que envidia!! un maravilloso país México, yo también he pensado alguna vez en ir, pero la gran inseguridad y la comida me han hecho pensármelo.
    Tan grande y tan lleno de cultura,los jesuitas fueron grandes impiulsores de toda iberoamérica.
    Mis hijos fueron y yo, tonta, me quedé aquí.
    Me alegro mucho que te decidieras a hacer ese maravilloso viaje y puedas tener para siempre esa experiencia.

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    1. La comida no es problema. Yo tengo una especie de alergia al picante y allí si no ponen picante no saben cocinar. Tú preguntas ¿pica? y te dicen: no, está un poco "piconsito" pero no pica. Yo siempre les decía que no podía tomarlo y ellos lo respetaban y me ponían la comida sin picante. Así que anímate que no te arrepentiras

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  2. Otra envidiosa, pero la mía es envidia cochina, Que suerte Mercedes , seguro que no lo dudas en la próxima invitación, en esas cosas hay que ir pa alante como los comandantes, que ya nos llegara el tiempo de descansar. Un besito

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